La etapa de hoy ha sido suspendida por motivos de seguridad. La jornada comenzaba con el paso de los Andes para ir a Chile, un paso que incluía una gran bajada llena de curvas. Las motos tenían que salir del campamento a las cinco de la mañana, con lo que llegarían a esa bajada todavía de noche y con la carretera llena de placas de hielo. Para evitar accidentes la organización tenía que retrasar la salida. Y retrasar la salida implicaba que ya no se podrían cumplir los horarios, con lo que han tenido que suspender la etapa. A juicio de todos, ha sido una buena decisión.

Eso sí, el día se ha hecho bastante largo, pues hemos hecho el enlace todos juntos, en caravana. Lo bueno es que nos ha permitido disfrutar de unos paisajes espectaculares, hemos podido hacer un poco de turismo en un coche de carreras.
Con tantas horas dentro del coche, hemos aprovechado para hacer planes de futuro, inmediato y a medio plazo. Hemos hablado de lo que queda de carrera. Vamos a salir a dar guerra, a correr como lo hemos hecho desde el primer día y a buscar el fallo de nuestros rivales presionándoles cada día. Las cosas deben ir a mejor, entre otras cosas porque entre hoy y mañana recuperaremos uno de nuestros camiones de asistencia, que estaba retenido en la frontera de Buenos Aires con un buen número de necesarios recambios.
También hemos hablado de los planes para el resto del año, de la posibilidad de participar en la Baja Italia, en la Baja Qatar y, quizá, en alguna carrera en Portugal. Eso sí, antes de empezar hay que buscar un coche con el que hacer estas carreras. Pero eso es el futuro. Ahora hay que centrarse en lo que tenemos, que son los nueve días de Dakar que nos quedan por delante.

 

Reparación de emergencia. En rojo, el “apaño” que tuvimos que hacer con cinta americana y alambre para tapar el agujero del manguito. En verde, las marcas que dejó en el chasis la rueda al ir suelta.

 

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