Los portugueses se han empleado a fondo para acoger, durante los tres días de verificaciones, a los participantes del 29° Dakar, en Lisboa. Y eso sin contar la parte deportiva, en la que Ruben Faria en motos y Carlos Sousa en coches se han proclamado primeros ganadores del año, sobre un recorrido arenoso en el que los grandes favoritos de la carrera han tenido actuaciones discretas. Alphand, frenado por un pinchazo, empezará la segunda etapa con once minutos de retraso sobre el embajador de Portugal. En camiones, Gerard De Rooy ha sido el más rápido, en el regreso de los pesos pesados holandeses al rally.

Ruben Faria causó la sorpresa el año pasado al imponerse en las pistas del Algarve, donde se corría la última especial. La determinación del piloto principal del clan portugués sólo es equiparable a su eficacia en las pistas de su país. En su primera participación en 2006, el campeón de enduro terminó 35 en Dakar. Su reencuentro con el rally que ya le hizo saborear las mieles del triunfo ha sido por todo lo alto. La táctica del ataque a ultranza le ha funcionado este año igual de bien. Tras pasar a cerca de 80 contrincantes, Faria ha puesto el listón lejos del alcance de los mejores pilotos, que han decidido globalmente jugar la carta de la seguridad en este recorrido tan técnico y lleno de trampas. Sólo su compatriota Helder Rodrígues, que ya se hizo notar el año pasado en las etapas portuguesas, y seguramente motivado por la misma perspectiva, se le ha acercado a 16″.

Encantados por su visita a Portugal, los favoritos se han planteado esta primera especial como una prueba para hacer piernas. Cyril Despres, que tampoco tenía intención de forzar la máquina, dando prioridad a la razón sobre el espectáculo, se ha visto obligado, además, a disminuir el ritmo por problemas técnicos. El estado de degradación del terreno después del paso de muchos de los participantes, que han ablandado aún más la arena, ha hecho que el consumo de su KTM se haya convertido en un problema. Por miedo a quedarse sin gasolina, el líder de KTM Gauloises ha optado por la prudencia. Por su parte, Marc Coma también ha preferido dejar tranquilo el acelerador y evitar el stress de los numerosos adelantamientos necesarios.

En coches, Carlos Sousa, que no pudo contentar a su público en los caminos del Algarve el año pasado, terminando segundo en la primera etapa portuguesa, ha conseguido este año la unanimidad de todos al volante de su nuevo Volkswagen y en un terreno bastante más arenoso, alzándose con su primer triunfo desde 2001. El héroe local ha cogido el toro por los cuernos para hacerse con su 5ª victoria en el Dakar, aprovechando de maravilla un recorrido más largo y técnico, y relegando a su más inmediato adversario, Giniel de Villiers, a más de 2’30″.

El sudafricano, sin duda menos motivado que Sousa, con el factor público a su favor, termina el primero de los oficiales de Volkswagen. En un primer round de observación ante el de Mitsubishi, el equipo alemán coloca a sus cuatro coches entre la 2ª y 5ª posición. Carlos Sainz, gran dominador de las especiales portuguesas el año pasado, ha de contentarse del tercer puesto. En el anunciado reencuentro entre los dos antiguos adversarios del WRC, Sainz y Ari Vatanen, 3° y 4° respectivamente, han llegado en un tiempo exacto. Al final, es el norteamericano Marc Miller quien ha acabado con todos los VW de una tacada.

En cuanto a las “relativas” decepciones, o más bien los incidentes mecánicos, el actual campeón, Luc Alphand, ha perdido cerca de 10 preciosos minutos reparando un pinchazo a los 45 km de carrera, cosa que, en una especial tan corta, puede costarle caro. Pero bastante más preocupantes han sido los problemas eléctricos de la recién llegada a BMW X-Raid, Jutta Kleinschmidt. La alemana se ha quedado parada un buen rato, y ni siquiera la caballeresca ayuda de su compañero de equipo Guerlain Chicherit, que al final ha logrado ser 6°, ha podido evitar que la Kleinschmidt perdiera más de 27 minutos con respecto al vencedor del día.

En la competición de camiones, la familia De Rooy, de vuelta al Dakar después de un año en blanco por culpa de los problemas de conformidad de sus vehículos, versión 2006, promete a los Kamaz un rally mucho más tranquilo. El pentacampeón Vladimir Chagin, igualmente sobrepasado por su segundo de 2006, Hans Stacey, pierde ya 5’31’’ con respecto al joven Gerard, herdero de la dinastía De Rooy.