Un informe del Gobierno británico asegura que contamina mucho menos que las empresas energéticas.

En Suecia se subvencionan los biocombustibles, que reducen hasta un 90% las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Según  publica en su edición de abril la nueva revista de la Editorial Luike, Car/Tecno, un informe del Gobierno británico asegura que el sector del transporte –en el que se incluyen coches, camiones, trenes, barcos y aviones– genera el 14% de las emisiones de CO2 a la atmósfera, una cifra bastante inferior a la de las empresas energéticas –un 24%–, y similar a la de la industria y la agricultura.

 

Estas son las conclusiones del estudio encabezado por sir Nicholas Stern –ex economista Jefe del Banco Mundial y uno de los más influyentes profesionales del Tesoro Británico, organismo encargado de gestionar el patrimonio del Estado–, a petición del Gobierno británico. Pero, ¿de quién es la culpa? Desde diferentes grupos de presión, como Greenpeace, se considera al automóvil como uno de los grandes culpables, pero lo curioso es que, siendo en parte responsable, no es el que más contaminación genera.

 

Según el estudio dirigido por Stern al que ha tenido acceso Car/Tecno, el sector transporte –en el que también están incluidos el aéreo y el marítimosupone sólo un 14% de las 42 gigatoneladas de dióxido de carbono que cada año se generan en nuestro planeta. A su lado, las centrales que satisfacen la demanda de energía  –térmicas, eléctricas…representan un 24% del total.

 

El sector del automóvil, desde hace más de una década, realiza un gran esfuerzo para desarrollar nuevas tecnologías que reduzcan las emisiones perjudiciales. De hecho, un coche actual contamina el equivalente a 20 automóviles de principios de los 90, según destaca la Asociación Española de Fabricantes de Coches, ANFAC. Una postura que contrasta con los escasos cambios que han realizado las grandes industrias para frenar la polución que lanzan a la atmósfera. Sin embargo, de los países que firmaron el Protocolo de Kioto casi un 50% no lo ejecuta-.Precisamente nuestro país es el que más se aleja de cumplirlo: en vez de reducir las emisiones, desde 1990 las ha incrementado un 49% –un 80% en el sector transportes–. Una solución sería fomentar el uso de biocarburantes  como en Suecia.  Según publica Car/Tecno en este país, el bioetanol, un biocombustible que reduce hasta un 90% las emisiones de CO2, está subvencionado, de forma que es un 40% más barato que la gasolina convencional.