Carlos Pulleiro Méndez nos envía este artículo extraido de Forocoches.
Las dramáticas circunstancias del Gran Premio de Italia y el retiro de
Michael Schumacher vivirán por mucho tiempo. Después de que su rival fue
apartado por una bizarra decisión de los comisarios, Schumacher gana la
carrera y luego anuncia su retiro. Fue después de unas sorprendentemente
pocas horas. Digno guión de una obra dramática. BusinessF1 reconstruye los
movimientos que llevaron a este fantástico final.

Por Tom Rubython, domingo 10 de Septiembre de 2006 a las 3:25 pm,
precisamente el mismo instante en que Michael Schumacher cruzaba la línea de
meta para ganar el Gran Premio de Italia, el jefe de prensa de Ferrari Luca
Colajanni se dirigía con una hoja formato A4 a los reporteros a las afueras
del motorhome. Era una declaración a la prensa de una sola página anunciando
el retiro del más exitoso piloto de carreras de la historia, un piloto a la
cabeza de la clasificación luchando por el campeonato del mundo. Colajanni
había estado recibiendo instrucciones precisas del presidente de Ferrari
Luca Di Montezemolo acerca de lo que debía hacer y cuando debía hacerlo.

Fue una extraña situación, pues Schumacher estaba por hacer el anuncio él
mismo en la conferencia de prensa luego de la ceremonia del podium.
Normalmente las declaraciones a la prensa son enviadas después de que se ha
realizado un anuncio o durante el mismo, pero raramente antes. La situación
carece de importancia de no ser porque media hora después Schumacher se
encuentra así mismo anunciando lo que ya todos sabían.

La premura del equipo Ferrari en anunciar el retiro de su piloto fue
ciertamente extraña. Colajanni ha querido prevenir el propio anuncio del
piloto como si se estuviese asegurando de que no ocurriese una
reconsideración.

Montezemolo ejerció una fuerte presencia en los garajes de Ferrari en Monza
Park durante el fin de semana. El día de la clasificación rondó por el
motorhome de Ferrari evadiendo las preguntas de los reporteros acerca de lo
que ocurriría. El día de la carrera arribó junto con John Elkman, el miembro
más antiguo de la familia Agnelli trabajando para Fiat, y Sergio Marchionne,
jefe ejecutivo de la Fiat. También estaba con ellos Piero Ferrari. Un
observador sorprendido por la presencia de esas personalidades dijo: “Es
como si Luca quisiera refuerzos.” ¿Pero refuerzos para qué? Era muy temprano
para comprenderlo. Sin embargo, todo lucía normal en los garajes de Ferrari
y en el motorhome, bajo la superficie una guerra civil estaba acabando a
favor de Montezemolo. Había durado todo el verano y finalmente llegaba a su
fin. Todo lo que Montezemolo quería ahora de Jean Todt, el director de
carrera, y Michael Schumacher, el piloto número uno, era verlos correr con
la bandera blanca.

Realmente nadie sabía lo que estaba por ocurrir. Schumacher no se quería
retirar, al menos no ese día. El pensaba que aún tenía suficiente fuerza
como para mantenerse en la lucha. Pero Montezemolo se le había adelantado
dándole plazo hasta Monza diciéndole (contra los deseos de Jean Todt) que o
bien corría al lado de Kimi en el 2007 o se retiraba.

En otra época nadie se hubiera atrevido a decirle a Michael Schumacher qué
hacer. Él había sido el rey de la Fórmula Uno por doce años y la mitad de
ellos fue fácilmente el más poderoso de este deporte, aún más que el propio
Bernie Ecclestone.

Montezemolo odiaba esta situación y se resentía del papel de Jean Todt
dentro del show de Michael Schumacher. Él tomó el punto de vista de Enzo
Ferrari en el que los pilotos son empleados que actúan bajo mandato de sus
empleadores. Por otro lado, Todt tenía el punto de vista de un colega; las
personas más importantes en el equipo, incluyendo a Schumacher, eran sus
amigos cercanos y distaban mucho de ser sus empleados.

No cabía duda que esta combinación de estilos opuestos de gerencia
funcionaba, por esta razón ambos se toleraban.

Solo en una oportunidad, durante las once temporadas en las que Schumacher
fue piloto de Ferrari, Montezemolo intentó en hacer las cosas a su manera.

Oficialmente, por supuesto, nada de lo arriba escrito ocurrió. La línea
oficial fue que simplemente Schumacher tomó la decisión de retirarse muchos
meses antes y que Ferrari había decidido firmar a Raikkönen para ocupar su
lugar, fin de la historia. De hecho, Todt sugirió que cualquiera que piense
distinto es estúpido.

Todos, entonces, somos estúpidos.

Había una clara tensión entre Todt y Montezemolo aquel fin de semana en
Monza. Durante viernes y sábado hubo tregua pues ambos hombres se dedicaron
a sus respectivas funciones. El Domingo, a menos de 15 minutos para la
largada, Montezemolo abandonó el puesto de salida de Ferrari y fue
directamente a donde se encontraba el auto de Raikkönen, se inclinó sobre el
habitáculo y aprobó con su pulgar como indicándole que todo marchaba según
lo planeado. Fue una acción extraña buscar al rival de su equipo en la casa
de Ferrari.

Luego de la victoria de Schumacher, Montezemolo estaba delirante de alegría
y, acompañado por Elkann y Marchionne, ante las cámaras de televisión abrazó
y beso a Jean Todt. Pero al tiempo en que Montezemolo daba el beso al estilo
italiano y colocando sus brazos alrededor de los hombros, Todt se apartó
rápidamente. Se recuerda la escena del Padrino III cuando Michael Corleone
abraza a su hermano Fredo susurrándole al oído su sentencia de muerte.

Luego fue el turno de Michael Schumacher. Luego de ser alcanzado por
Montezemolo, él también se resistió al abrazo de su jefe con la mirada en
blanco sobre sus hombros. Montezemolo sabía que abrazando a los dos hombres
la declaración a la prensa señalando su victoria había sido enviada a los
reporteros.

Estaba claro para los involucrados que Montezemolo había ganado su batalla
interna con Todt aceptando la firma de Raikkönen como piloto para la
temporada 2007. Era claro que el ultimátum de Schumacher de “Raikkönen o yo”
había sido ignorado.

Era una batalla en la que Montezemolo estaba determinado a ganar. Seis años
atrás, para darle al equipo la mejor opción para ganar, él había querido
contratar a Mika Häkkinen como compañero de Schumacher. Pero fue
obstaculizado por el poder de la dupla Schumacher Todt.

Esta vez estaba determinado a prevalecer. Él quería a Raikkönen, y si eso
significaba la salida de Schumacher pues que así sea. También estaba claro
que no quería pagarle a Schumacher su salario de 45 millones de dólares en
sus últimos años. En cualquier caso el dinero ya no estaba disponible, había
sido adjudicado a Raikkönen en una negociación hábilmente manejada por su
representante David Robertson.

En realidad Michael no estaba siendo simplemente echado de Ferrari, él no
estaba preparado para continuar bajo los términos planteados. Así pues
renuentemente decidió retirarse. En todo caso fue en buen momento pues ya
venía en decadencia.

Naturalmente, bajo las circunstancias, las dos conferencias de prensa, la
primera para la televisión y la segunda para los reporteros fueron
situaciones tristes. Schumacher estaba muy decaído. No mostró alegría por su
retiro. Se mantuvo dentro de la línea y no dejó ver ninguna sensación de que
había sido echado. Esa no era la forma de ser de Schumacher. La declaración
dada a la prensa antes de su propio anuncio lo dejó sin chance para actuar.
Fue hecho bajo las órdenes expresas de Montezemolo para asegurarse que era
él y no Schumacher quien estaba llevando la agenda.

La desesperación de Schumacher era obvia. Él es el único piloto en la
parrilla que de verdad ama la Fórmula Uno. La vive y respira. Mientras otros
múltiples campeones han optado por el retiro, él parecía estar dispuesto a
conducir hasta los 40 años. Claramente él no estaba dispuesto a retirarse
después de 16 temporadas, cerca del doble del promedio e igualando la marca
de Ricardo Patresse.

Pero a los 37 años de edad, encontró, como muchos otros, que por lo que a
Montezemolo concernía él ya había pasado su momento. El representante de
Schumacher, Willi Weber, declaró a un reportero en Monza: “Michael se
encontró con que no poseía ya el mismo poder que creía en Ferrari.” Así pues
el retiro de Schumacher fue tan controversial como su debut en las prácticas
del Viernes del Gran Premio de Bélgica el 23 de Agosto de 1991.

El principio del fin de Schumacher había comenzado el 25 de Agosto del 2005
cuando Raikkönen firmó una opción por un año dándole a Ferrari el derecho,
dentro de cierto período de tiempo, de contratarlo por un salario de
alrededor de 45 millones de dólares, para las temporadas 2007, 2008 y 2009,
además de la opciones de extenderlo más allá de las fechas indicadas. El
precio de esta opción nunca ha sido confirmado pero se rumorea que rondaba
los 5 millones de dólares.

Todos sabían que el mercado de pilotos sufriría una sacudida en el 2007.
Estaba claro que el contrato d los tres mejores pilotos expiraban al mismo
tiempo, al final de la temporada del 2006. Era una ocasión única en la
historia de la Fórmula Uno y significaba que los tres pilotos podrían estar
corriendo en diferentes equipos para el 2007. En circunstancias normales uno
o dos de los mejores pilotos podrían quedar sin contrato al mismo tiempo,
pero nunca tres. De cualquier modo nadie esperaba que ninguno de los tres se
fuese de sus actuales equipos. Schumacher estaba muy cómodo en Ferrari y no
mostraba señales de querer retirarse. Alonso estaba ganando todo con Renault
así que porqué se iría, especialmente Flavio Briatore, el director principal
de Renault, ¿sería su representante? Y Raikkönen, aún cuando su contrato
expiraba, tenía opciones para el futuro y realmente ningún lugar a donde ir.

Así es como lucía todo en e verano del 2005 cuando el representante de
Raikkönen, David Robertson, y el director del equipo McLaren Mercedes, Ron
Dennis, se sentaron a discutir el futuro del piloto finlandés. Sería la
primera de las grandes negociaciones de cara al 2007.

Por lo que a Robertson concernía, todo sería muy sencillo, no podía
imaginarse a Raikkönen marchándose. El contrato terminaba pero Dennis tenía
opciones de renovarlo para el futuro. Opciones establecidas desde la firma
del contrato original de Raikkönen en el 2001. Dennis había pagado una
pequeña fortuna para asegurarse los servicios de Raikkönen y se rumorea que
hubo una compensación de 14 millones de dólares a Peter Sauber. Fue un
contrato complejo, dos años (2002 y 2003) con un salario modesto y luego
tres años (del 2004 al 2006) por un salario mucho mayor cercano a los 45
millones de dólares para el 2006.

Pero Raikkönen estaba lejos de ser agente libre al finalizar su contrato con
McLaren. Todas las cuentas indicaban que dependía de Dennis tomar la opción
de extender el contrato por tres años más si estaba dispuesto a pagar el
incremento de salario.

Dennis tenía la garantía, pero a un precio. No hay forma de decir cuál era
ese precio pero se podría decir que Raikkönen recibiría entre 60 y 70
millones de dólares al año para la temporada del 2009. Dennis, quien había
sido embaucado al aceptar un alto precio cuatro años atrás en el 2001, justo
después de los ataques terroristas del 11 de Septiembre cuando las
condiciones económicas eran muy diferentes, no quería pagar, sin embargo
quería mantener a Raikkönen conduciendo para él.

Robertson estaba de alguna forma sorprendido, aún si no lo demostró cuando
Dennis le dijo que no tomaría la opción.

Aún cando no hay confirmación de este hecho al parecer Dennis creía que
rechazando la opción, y de esa forma el compromiso, podría abrir las
negociaciones con Robertson de un salario más razonable. Después de todo
Dennis pensaba, y ciertamente así parecía, que Raikkönen no tenía a más a
donde ir.

Al parecer Dennis confiaba que Robertson simplemente aceptaría acordar por
un menor salario, probablemente algo alrededor de los 35 millones de
dólares. Pero se demostró que Dennis no conocía bien con quien trataba.
Robertson es un individuo extremadamente astuto. Sus críticos aseguran que
puede leer la mente de los directores de equipo. Se cree que les lee la
mente antes de manera de poder negociar con ellos de manera más efectiva. En
su corta carrera dentro de la Fórmula Uno ha negociado con Frank Williams,
Flavio Briatore, Ron Dennis y Jean Todt, y los ha superado a todos.

Todo el que ha tenido negociaciones de cualquier índole con él está al tanto
de sus habilidades. Como dice un colega: “Él es la clase de hombre, y no
estoy siendo grosero, con quien debes contarte los dedos después de
estrecharle la mano. Probablemente él mismo avivó esa reputación”

Es importante enfatizar que para la temporada 2005, apartando la reputación
de Robertson, Dennis pensaba que tenía todas las cartas. Raikkönen estaba
dominando la segunda mitad de la temporada y McLaren era el mejor equipo.
Por el contrario Ferrari estaba pasándola mal, ¿por qué querría irse
Raikkönen para allá aún si pudiese?

Y Renault no encajaba en las cuentas. Todos pensaban que Alonso era fijo en
Renault. Cuando Dennis desestimó la opción de Raikkönen el sabía, o al menos
pensaba que sabía, que podía esperar simplemente a que Robertson aceptara su
oferta.

Pero Robertson percibía algo diferente. El percibía descontento dentro de
McLaren, una sensación de ir a la deriva. Se había percatado de que Adrian
Newey se estaba yendo y que Nick Tombazi podría seguir el mismo camino. El
también pensaba que muchos de los problemas de Ferrari eran con los
neumáticos y eran solucionables; sabía que Ross Brown y Rory Byrne no se
habían convertido de repente en malos ingenieros.

Robertson se guardó su decisión y le dijo a Dennis que volvería.

Robertson consideró sus opciones y se dirigió al motorhome de Ferrari en
busca del título de propiedad. Se imaginó que negociar a solas con Todt era
una pérdida de tiempo, así que procuró tener juntos a Montezemolo y Todt.
Una vez más su astuto sentido le hizo descubrir sus diferencias y confiaba
en que podía dividirlos y vencer. Estaba en lo cierto. Mientras que Todt
estaba tranquilo con la idea de contratar a Raikkönen, Montezemolo estaba
más que eufórico. Pero habían complicaciones. Ferrari tenía una opción con
Valentino Rossi y Todt dudaba abiertamente que Schumacher fuese a aceptar a
Raikkönen dentro del equipo. Robertson habló en privado con Montezemolo.
Pronto los dos acordaron firmar la opción de Raikkönen con Ferrari por un
año, y pagar por ese privilegio.

Robertson aún no se sentía seguro. En ese momento él no pensaba que Ferrari
firmaría a Raikkönen. Solamente estaba su influencia sobre Ron Dennis.
Robertson dejó filtrar la información de la opción de Ferrari a algunos
amigos reporteros. La fanfarronería de Dennis se había hecho pública.

Quedaban algunos asuntos pendientes hasta el final de la temporada cuando
Dennis escuchó el rumor de que Raikkönen había firmado para Ferrari. Aún
cuando era solo una opción pensó inmediatamente en lo que estaba sucediendo
y decidió que no se mantendría un año en la cuerda mientras Ferrari decidía
su futuro.

Para entonces la situación con el tercer piloto en cuestión, Fernando
Alonso, no estaba muy clara debido a los rumores de que Renault se retiraría
de la Fórmula Uno al final del 2006. Opiniones expertas le comentaron a
Dennis que lo que él había oído definitivamente ocurriría. Por más triste
que esto fuese para la Fórmula Uno, Dennis se dio cuenta de que estas eran
buenas noticias para él. Mientras el rumor cogía fuerza, sea cual fuese la
verdad, Alonso se colaba dentro del juego.

Dennis hizo un acercamiento a Alonso. Él entendía como todos que con
alrededor de 6 millones de dólares Alonso estaría mal pagado. Dennis le
ofreció a Alonso 16 millones de dólares al año. El momento de la movida era
perfecto.

En aquel entonces las perspectivas de Renault para el 2007 estaban al
mínimo. Y McLaren, después de una buena temporada, estaban al máximo.
McLaren había anunciado también a Vodafone como principal patrocinante para
el 2007; tenían más dinero que nunca. Considerando todo esto, Flavio
Briatore no tuvo otra opción y le aconsejó a Alonso tomar la oferta de
Dennis. Él sabía que Renault para aquel momento no funcionaría (aún cuando
después las cosas cambiasen)

Dennis anexó una condición a su oferta, él quería anunciarlo de inmediato
independientemente de las consecuencias sobre el resto de los pilotos.

Amigos cercanos dicen que él estaba guiado por un deseo de regresar ante
David Robertson y mostrarle al mundo de la Fórmula Uno lo inteligente que
era.

La firma de Alonso fue anunciada al mundo después de las Navidades del 2005.
Causó sensación, principalmente alrededor de la posición de Briatore y los
obvios conflictos de interés. Briatore recibió todo a su paso. Curiosamente
él y Dennis salieron con historias totalmente diferentes sobre cómo fue la
firma de Alonso. Pero para entones no importaba. Luego de ver los efectos
ocasionados sobre la cuenta bancaria de David Robertson, Dennis consideró
una buena jornada de trabajo el obtener a Alonso por tan solo 16 millones de
dólares.

Dennis había molestado seriamente a sus actuales pilotos y tan pronto como
escucharon la noticia ambos decidieron que abandonarían al equipo al final
de la temporada. Se sintieron que habían sido traicionados. La posición de
Raikkönen para el 2007 se tornó de repente incierta.

De vuelta a Ferrari, Michael Schumacher estaba tan firme como siempre y el
equipo italiano había firmado la opción de Valentino Rossi para el 2007,
luego de la aprobación del piloto. Si Rossi decidía tomar la opción no
habría espacio para Raikkönen. La situación se torno algo complicada cuando
Rubens Barrichello se percató de que él también estaría fuera del equipo al
final del 2006. Honda estaba desesperado por firmarlo por lo que él negoció
la recesión de su contrato y aceptar la oferta, un contrato por tres años.
Para reemplazarlo el equipo firmó a Felipe Massa por un año. Schumacher
pensaba que serían él y Rossi los pilotos para el 2007.

Cuando se inició la temporada 2006, Montezemolo se percató de que él no
quería eso. Firmar a Rossi era el plan de Todt y Schumacher. Él quería a
Raikkönen, su hombre, en el carro para el 2007, y comenzó a trabajar para
conseguirlo.

Puede parecer ridículo que Montezemolo deba politizar dentro de su propia
compañía, pero así eran las cosas. Todt había convertido a Ferrari en su
propio feudo, demasiado para el gusto de Montezemolo. Los dos ya habían
tenido un altercado a principios de año cuando Montezemolo quiso sacar a
Marlboro del auto del 2007 y buscar un patrocinante no tabacalero. Todt
quería mantener a un entusiasta Marlboro. Montezemolo intentó todo lo que
pudo para conseguir una alternativa, incluso invitó a Sir Martin Sorrell,
ejecutivo en jefe del Grupo WPP, la agencia de publicidad más grande del
mundo, a visitarlo en Maranello. Aparentemente quería discutir si WPP y su
red de agencias podrían ayudarlo a encontrar un patrocinante principal para
el 2007.

Todt se enteró de la visita de Sorrell y cundo Sorrell llegó a Maranello no
se entrevistó con Montezemolo sino con el francés.

Como se podía prever las discusiones no llevaron a ningún lado. Todt le dejó
saber a Sorrell que ellos ya contaban con un patrocinante para el 2007 y le
preguntó qué hacía él ahí. Sorrell se sorprendió de que él y a la visita
habían sido efectivamente una pérdida de su tiempo. Mientras Sorrell se
marchaba caminando por el pasillo hacia la recepción, Montezemolo salió a su
paso y lo guió hacia una pequeña sala de conferencia. Le preguntó sobre lo
que había discutido con Todt y cuando Sorrell se lo dijo, le suplicó por
encontrar una alternativa para Marlboro. Todo ocurrió en cuestión de 10
minutos. Sorrell abandonó Maranello sacudiéndose la cabeza luego de haber
sido testigo de los problemas entre ambos hombres. Sorrell no tenía
intenciones de perder el tiempo buscando patrocinantes para un equipo que ya
tenía uno. Todt le había dicho a Sorrell que habían hecho un trato con su
amigo Louis Camillero, el presidente de Altria, el padre de Marlboro.
Camillieri había acordado un contrato por cinco años en el que pagarían 200
millones de dólares al año a partir del 2007.

Era el trato más grande de un patrocinante dentro de la Fórmula Uno y una
oferta que el equipo no podía rechazar.

Montezemolo estaba decepcionado luego de la firma del contrato con Marlboro.
Hizo que Todt ahora pareciese ser el hombre más poderoso dentro del equipo.
De hecho Montezemolo había comenzado a sentirse como un verdadero extraño
dentro de su propia fábrica. Continuamente alejado de Fiat y de los negocios
italianos, Montezemolo se percató que había cometido un error cuando el año
anterior promovió a Todt para manejar la fábrica. Él había esperado que
fallase pero por el contrario afrontó el reto y Ferrari, que había estado
mal financieramente, comenzara a tener un repunte bajo el mando de Todt.

Montezemolo había creado un monstruo y ya no lo podía controlar. Sin embargo
los dos hombres habían trabajado juntos por más de una década, eran como
peras y manzanas. Detrás de la fuerte figura exterior, Todt se ha hecho a si
mismo, un hombre culto, amante del arte de impecable gusto. En el 2005
conoció a la actriz de Hollywood, Michelle Yeoh, se comprometió con ella y
de diferentes formas comenzó a eclipsar al mismo Montezemolo.

En contraste Montezemolo es un orgulloso aristócrata. Un miembro de la
familia Agnelli, es admirado dentro del imperio Fiat como un genio del
mercadeo.

Nadie en Maranello puede entender como ha durado tanto tiempo la alianza
Todt-Montezemolo. Un observador dijo: “Es un misterio, Todt no es la clase
de persona de Luca y viceversa.”

Nunca fue parte del plan de Montezemolo librarse de Todt, el simplemente
quería romper con la alianza Todt-Brawn-Schumacher que tan efectivamente se
habían hecho con el control del equipo. Parecía que el campo de batalla se
cernía sobre Michael Schumacher, con ambos hombres determinados a conseguir
su propósito. Solo que Montezemolo estaba más determinado.

Montezemolo no estaba intimidado por Michael Schumacher como si lo estaba
Jean Todt. Esto se demostró en 1999 cuando los dos hombres se enfrentaron
uno al otro después de que Schumacher se rompió la pierna en el Gran Premio
de Inglaterra. Aún después de haberse recuperado lo suficiente como para
asistir a las prácticas, Schumacher anunció el domingo 3 de Octubre que no
estaría listo para tomar parte de las dos últimas carreras del año en
Malasia y Japón.

Luego del accidente, Eddie Irvine había tomado la batuta por el campeonato
mundial y de muy mala manera necesitaba la ayuda de un fuerte compañero de
equipo. Lo último que aparentemente Schumacher quería era que su compañero
ganase el campeonato del mundo dejando en claro, con la ayuda de Todt, que
prefería ver las últimas dos carreras desde afuera. Irving le pidió a
Montezemolo que interviniese.

Lo que ocurrió después ayuda a entender la diferencia entre las relaciones
que Schumacher mantenía con Todt y Montezemolo. En la tarde del martes 5 de
Octubre de 1999, Montezemolo llamó a la casa de Schumacher en Suiza para
preguntarle si cambiaría de opinión respecto a conducir. Gina-María, la hija
menor de Michael contestó el teléfono y le dijo a Montezemolo que papá “se
estaba quitando sus zapatos de fútbol”. Montezemolo interrogó a la niña y
descubrió que ella y su hermano habían estado jugando fútbol en el jardín
con u papá cuando Schumacher finalmente atendió el teléfono, Montezemolo le
preguntó si era cierto que él había estado jugando fútbol, el alemán no tuvo
otra opción que decir la verdad. Una vez oído esto, Montezemolo que estaba
lo suficientemente bien para jugar fútbol estaba suficientemente bien para
conducir en Malasia y en Japón. Cuando Schumacher se resistió, Montezemolo
le recordó que él le estaba pagando 2 millones de dólares por carrera y
debía hacer lo que le había dicho. Schumacher no tuvo opción y el viernes 8
de Octubre Ferrari anuncia que Michael regresará para las últimas dos
carreras.

El incidente había sido una lección para Montezemolo, quien se percató de la
conspiración existente entre Todt y Michael.

Él se había enfrentado a esto antes cuando quería contratar a Mika Häkkinen
como compañero de Schumacher. Todt le dijo a Montezemolo que Schumacher no
lo aceptaría y que se iría. En efecto Schumacher era tan poderoso que podía
dictar los términos y Montezemolo no podía arriesgarse aceptando su engaño.
Montezemolo pensaba que Schumacher sí se hubiera quedado en el equipo y que
fue menos listo por la negativa a manos de los dos hombres.

Así que cuando llegó la oportunidad de firmar a Kimi Raikkönen en el verano
del 2005, Montezemolo estaba determinado a tomarla. Después de una pobre
temporada en que el equipo no ganó nada excepto por un controversial Gran
Premio de Los Estados Unidos, Montezemolo sintió que el reinado de
Schumacher estaba llegando a su fin. El tendría casi 38 años cuando su
contrato expirara en el 2006.

Así que cuando David Robertson llamó, Montezemolo fue todo oídos. Robertson
brillantemente colocó a Montezemolo y Todt uno contra el otro. De acuerdo
con las fuentes de Ferrari, Montezemolo no quería estar en una situación el
próximo año en donde él estuviese buscando un piloto de primera línea y
ninguno disponible. Montezemolo es un hombre intuitivo, y como explica una
persona cercana a Ferrari: “Él decidió ponerle candela a la situación.”

Esa persona confirma que Montezemolo estuvo muy desilusionado cuando no pudo
firmar a Häkkinen y eso siempre eso le ha irritado: “La exasperación con
Todt ha estado siempre presente, pero llegó al tope en Monza. Luca quería
ver a Häkkinen en el otro auto. El cree que esto es 200 por ciento piloto.”

Durante la temporada del 2005 Montezemolo decidió que no quería a Valentino
Rossi aún cuando había firmado la opción para que se uniera al equipo.
Convenció a Rossi de no tomarla y que permaneciese en el Campeonato MotoGP.
Esta decisión molestó a Schumacher quien podía adivinar lo que esto
significaba. Rossi había tenido un programa elaborado para que se
familiarizase el mismo con el auto previo a su debut en el 2007. Schumacher
comentó en ese entonces: “Estamos tristes de no verlo aquí. Creo que el
tiene mucho talento y pudo haberlo empleado en conducir.” Ross Brawn, el
director técnico de Ferrari y fuerte aliado de Todt-Schumacher también
estaba consternado: “Estábamos impresionados por lo que él era capaz de
hacer. Pudo ser muy excitante. El impresionó mucho en todas las pruebas que
hizo, de otra forma no lo hubiéramos tomado tan seriamente. Pudo ser un
bonito reto. Es una lástima.”

El anuncio de Rossi aumentó las especulaciones de que Ferrari ya había
decidido acerca de sus pilotos para el 2007, y que Kimi Raikkönen sería
nombrado compañero de Michael Schumacher. A mediados del verano aún estaba
lejos una decisión y una fuerte batalla se llevaba a cabo dentro de Ferrari.
Había una fuerte disputa la cual continuaría hasta vencer el plazo de tomar
la opción de Raikkönen.

Mientras tanto, David Robertson sentía que Ferrari podría no tomar la opción
de Raikkönen y que Schumacher no conduciría a su lado. Esto lo apresuró a
renovar las relaciones con Ron Dennis y asegurarse de que sus opciones
seguían en pie. Pero con el fracaso del McLaren del 2006 y los tres
principales técnicos, liderados por Newey, abandonando el equipo, las
condiciones eran totalmente diferentes. Así pues en Mayo, Robertson comenzó
serias negociaciones con Flavio Briatore para llevarse a Raikkönen a
Renault. Robertson se encontró con un jefe de equipo que difícilmente quería
hacer un trato. El problema era que el salario era la mitad de lo que había
estado recibiendo en McLaren y la mitad de lo que él le había estado
ofreciendo a Ferrari. En contraparte el auto era muy competitivo; en Mayo
era el auto más competitivo.

Las negociaciones eran una sorpresa pues Briatore se había enfrentado a
Robertson en el 2001 y abiertamente había criticado sus métodos. Pero ahora
el italiano se encontraba a la ofensiva y se divertía con Robertson y su
hijo Steve a bordo de su bote en Monte Carlo.

También les presentó a su encantadora nueva novia, Elisabetta Gregoracci,
ella hizo lo suyo con sus propios encantos mientras los dos hombres paseaban
en el nuevo yate del director principal de Renault en la marina de Mónaco.

Briatore estaba listo para olvidar el pasado si había un acuerdo listo para
firmar. Y él necesitaba el acuerdo. Pero esta vez su posición era muy
diferente a como habían sido en diciembre del 2005. Ahora el futuro estaba
claro y Carlos Ghosn, el presidente de Renault, había hecho un acuerdo largo
plazo con el equipo e incluso había abierto la billetera. Briatore podía
ofrecerle a Raikkönen un salario decente, digamos 21 millones de dólares,
pero con el añadido de aceptar endosos, lo cual hubiera valido otros 10
millones de dólares.

Los dos hombres mantuvieron negociaciones y Briatore personalmente empeñó
mucho tiempo en adular a Robertson. Más tarde Briatore molesto les diría a
sus amigos que él sentía que Robertson había estado perdiendo su tiempo y
había acordado con Ferrari al mismo tiempo en que él le estaba ofreciendo
Raikkönen a Renault. Sin embargo este no era el caso. Robertson estaba
legítimamente negociando pues creía que Ferrari no tomaría su opción debido
a Schumacher.

Todo el verano, la guerra civil se estaba desarrollando detrás de bastidores
en Maranello. Schumacher se encontró con que ya no poseía el poder necesario
para conseguir sus objetivos. Montezemolo parecía no importarle si él se iba
a o se quedaba.

Durante el Gran Premio de Alemania, el cual Schumacher ganó con Massa de
segundo y Raikkönen de tercero, el piloto número uno de Ferrari demostró
públicamente gran afecto hacia su compañero de equipo ignorando
completamente a Raikkönen. Fue una escena clásica de Schumacher: estaba
demostrándole públicamente a Montezemolo como el quería que fuese y qué tan
bueno sería. Pero Montezemolo estaba totalmente inalterado. De hecho algunos
dicen que afianzó su resolución de remover a la superestrella. Y en Agosto,
le demostró a Robertson que estaba equivocado cuando firmó con él. Nadie
cercano a Ferrari se sorprendió, como dice una fuente: “Luca, siendo lo
político que es, cierra cada agujero de rata.”

Cuando Schumacher supo la noticia, le pidió a Montezemolo que le diese hasta
el final de la temporada para decidir si se quedaba y ser compañero de
Raikkönen. Pero Montezemolo no aceptaría nada de eso. El quería tener la
situación resuelta y quería una respuesta para Monza, cuando anunciaría a
Raikkönen. Para ese momento Ross Brawn anunció que él se iría si Schumacher
lo hacía. Esas noticias se filtraron a la prensa creando una gran cantidad
de presión sobre Montezemolo.

Las cartas estaban sobre la mesa. Montezemolo no había caminado todo este
trecho para echare para atrás.

Montezemolo ganó la batalla: Schumacher no conducirá al lado de Raikkönen y
en lugar de ello anunciará su retiro. Pero la decisión era en contra de su
voluntad. Él hubiera preferido tener a Felipe Massa como compañero. Ahora el
siete veces campeón del mundo, con tan solo 37 años, tendrá que decidir
sobre qué hacer ahora y a dónde lo llevará la vida.

Mientras tanto, hasta ahora ninguno de los pronunciamientos ha sido tomado
como seguros. Pese al 17º aniversario de la muerte de Enzo Ferrari, Ferrari
es aún una organización maquiavélica y Jean Todt, como se podía predecir,
estaba furioso por perder su batalla pública con Montezemolo. Él sabía que
nunca tendría con Raikkönen el mismo tipo de relación que tenía con
Schumacher. Allegados insisten en que el trabajo de Todt está seguro y que
él tiene muchos amigos dentro de Fiat como para consentir que Montezemolo
quiera echarlo. Y añaden que Montezemolo, quien no es tan agradecido como
malicioso, ciertamente no desea eso y sabe que Todt es el mejor para dirigir
a Ferrari. “Sea lo que sea Luca, él no es estúpido.”

Pero otros observadores externos dicen que Todt ha sido herido por lo que ha
sudado y no creen que la historia haya finalizado, “Todt es el ser más
malicioso sobre dos piernas y se las cobrará a Luca.”