Ernesto Viso volvió ayer a nacer. Sufrió un escalofriante accidente en el que el coche golpeó el muro boca abajo, pero milagrosamente la cabeza no sufrió el impacto.

Mismo tipo de accidente y mismo lugar

12 años antes, el brasileño Marco Campos, cuando la GP2 se llamaba F3000,  sufrió un choque similar en el mismo sitio, pero con tan mala suerte que la cabeza golpeaba el muro y se fracturaba el cuello.