La cuarta edición de El Desierto de los Niños acaba de regresar a España después de una larga y excitante aventura, donde los niños han recorrido más de 4.000 kilómetros para llegar al desierto marroquí, junto a la frontera con Argelia. Los pequeños han vivido junto a sus padres un extraordinario viaje de nueve días, desde el norte hasta el sur más profundo de Marruecos.

Los 85 aventureros, de entre 5 y 14 años, han culminado su objetivo solidario con la entrega de dos toneladas de material escolar, pero además, han realizado una interesante aportación ecológica con la plantación de nuevas palmeras en el Oasis de los Niños, y han colaborado activamente en el nuevo proyecto de prevención de salud buco dental.

Todo ello, a través de la cooperación, y de la aventura de descubrir un mundo muy cercano pero muy distinto, donde viven niños que a pesar de ser pequeños como ellos, carecen  de elementos básicos como agua en el grifo, la prevención sanitaria, zapatos, material escolar, o que deben hacer el esfuerzo de caminar varios kilómetros para acudir a la escuela, entre otras muchas necesidades.

La caravana solidaria con los Hyundai Santa Fe y Terracan a la cabeza, han atravesado Ceuta, Tetuán, Meknes, Er Rachidia, Rissani y Erfoud hasta llegar a Merzouga y alrededores, donde pequeños y mayores vivieron momentos de gran emoción, afectividad y ternura.

El camión solidario de Aquarius: dibujos por material escolar.

El Desierto de los Niños 2008 ha repartido su cargamento educativo en los pequeños colegios de Merzouga, Taouz, Ouzina, Remlia, Villa de Tafraute, el Oasis de Erfoud, y en una pequeñísima escuelita de Hasialabiad.

En cada colegio, los críos organizaron una gran cadena humana para ir descargando las toneladas de cuadernos, cajas de ceras de colores, bolígrafos, estuches de lápices, borradores, barras de pegamento, encerados, tizas, libretas, folios de papel y balones, entre otras cosas del inmenso material donado por Aquarius.

Tras la descarga, los pequeños alauitas correspondían a los niños españoles con sus imaginativos y coloristas dibujos, de gran belleza a pesar de haber sido realizados con escasos recursos.

Con este intercambio cultural, el Desierto de los Niños ha recogido más de 1.000 dibujos de entre los que se seleccionará una gran muestra para la II Exposición de Fotografías y Dibujos.

Boca sana, niño sano.

La novedad de la cuarta edición ha sido el Programa de Salud Buco Dental, un  proyecto que ha disfrutado de gran acogida entre los niños africanos.

Gracias a Foramen y a Jausas, El Desierto de los Niños ha trabajado para prevenir las caries y mejorar el estado de los dientes, a través de las divertidas charlas de los dentistas, que en francés, con mímica, y con mandíbulas y dientes de resina, explicaban como debían realizar el lavado dental, y su importancia por todas las enfermedades que se evitan.

Además, los dentistas llevaron miles de cepillos, pasta dental y colutorios que se depositaron en las escuelas, así como pósters y dibujos explicativos de su uso.

Esta iniciativa ha sido tan revolucionaria, que tendrá continuidad en el Desierto de los Niños. 

El Oasis de los Niños: 14 nuevas palmeras

El último día en el desierto, la caravana se acercó de nuevo al Erg Chebbi, para ampliar el palmeral El Oasis de los Niños, que iniciaron el pasado año.

En esta ocasión se sembraron 14 nuevas palmeras, por lo que el Oasis infantil ya tiene 30, que se irán ampliando en las próximas ediciones.

Los niños disfrutaron trabajando en equipo y se sintieron muy orgullosos de ver cómo habían crecido las del año anterior.

Desierto, juegos, tirolina, leyendas y aventura.

Los pequeños realizaron numerosos juegos y actividades con el incomparable escenario del desierto como fondo, junto a los ocho monitores que viajan en la expedición.

Con ellos y como un divertido pasatiempo, han aprendido las costumbres, la cultura y la historia del interesante país africano, han practicado la tirolina, han aprendido la técnica de hacer tatuajes con henna, han tocado instrumentos musicales africanos, y han pasado una noche en khaimas donde a la luz de la luna, se contaron historias y leyendas locales.

Además, durante todo el viaje han estado intrigados en una novela interactiva, de la que cada día recibían un capítulo, en función del final que cada niño eligiera.