Giancarlo Fisichella, es de nuevo el hombre de moda en el paddock de la Fórmula uno. Después de más de una década dedicada a la frustración, después de trabajar sin recibir un reconocimiento correspondido, hoy, sin saber por qué, después de catorce años desempeñando el papel como piloto de fórmula uno, vuelve a ser portada en los periódicos sensacionalistas deportivos. Personalmente, siempre confié y fui consciente del talento de Giancarlo, pero han sido numerosos los motivos por los que la gente no ha confiado realmente en él. Después de que Minardi le diese una oportunidad y le sacara de los turismos en 1996, demostró sus cualidades sobre un vetusto y pésimo Minardi Ford.

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El joven causó impresión y Eddie Jordan no esperó en llamarle para ofrecerle un asiento en 1997. Y así fue, compartió filas con otro debutante, el hermanísimo de Michael Schumacher. Potencial, agresividad, futuro, esas eran las determinaciones de Fisichella al acabar octavo en su primer campeonato, vapuleando a su compañero de equipo, Ralf Schumacher.

En 1998, el señor Briatore consiguió hacerse con los servicios de la joya italiana y lo subió junto al austriaco Alex Wurz en un mediocre Benneton. Allí corrió tres años consecutivos, a pesar de estar limitado por la capacidad de su monoplaza realizó carreras y podios increíbles. En 1999, hubiera sido el año en el que la vida de Fisico hubiera cambiado por completo si las circunstancias no le hubiesen traicionado. Aquel mismo verano, después de hacer un sensacional segundo puesto en Canadá, recibió una importantísima llamada en su hogar. El mismísimo caballino rampante se había colado en su hilo telefónico, al otro lado del teléfono un dirigente de Ferrari le comunicaba y le lanzaba una hermosa oferta, estaban muy interesados en sus servicios, y debería prepararse porque la oferta era oficial e inminente. Pero algo sucedió, y Giancarlo no recibió ninguna otra noticia. Meses después, en un diario deportivo internacional que no recuerdo, aparecía en la portada la noticia oficial del fichaje de Rubens Barrichello en la escudería Italiana. Muchos italianos increparon a la escudería, ya que el público quería un piloto italiano nacional, Fisico tenía el potencial suficiente para desempeñarlo.

Mientras tanto, Fisichella agachó la cabeza y apretó el puño y se prometió a sí mismo hacer lo que realmente sabe. ¿Qué sucedió realmente? ¿Fueron los tres podios de Rubinho con el Stewart? La realidad fue muy diferente a todo lo que se especuló, después de investigar personalmente numerosos medios y vínculos cercanos a Ferrari, pude verificar que mis estimaciones habían  sido las correctas con el paso de los años. Michael Schumacher procuró siempre que en el contrato de Eddie Irvine reflejase la misión de escudero, el piloto Irlandés compitió para Maranello tres años consecutivos. Abrió la puerta al káiser tantas veces como fueron necesarias. Irvine, finalizaba contrato a la conclusión de la temporada 1999, pero prometieron renovarle si ganaba el campeonato, ya que Schumacher se lesionó en Inglaterra y los McLaren además de fallar, tuvieron numerosas salidas de pista que dejaron prácticamente en bandeja el título a favor del Irlandés. Después de hacer una temporada mediocre con una carrera horrible en Suzuka, decidió tirar el mundial a la basura y su salida de Ferrari fue inminente. Michael Schumacher, dolido gravemente toda la temporada por su accidente en Silverstone, fue un valor determinante a la hora de determinar a quién quería como compañero al año siguiente.

Regresó después de su lesión para las dos últimas citas de Malasia y Japón. De nuevo, volvió a demostrar que era el mismo de antes y consiguió dos segundas plazas a pesar del dolor en sus piernas, donde los clavos amarraban su par de tibias lesionadas. Después de numerosas asambleas y reuniones, se descartó a Fisichella. Michael Schumacher estaba en desacuerdo con la idea, él quería demostrar que el único diamante en bruto que poseía la escudería seguiría siendo siempre él. En ningún momento pudo hacerse a la idea de compartir asiento con un piloto más joven, agresivo, competitivo y además Italiano. Schumacher prometió ganar los campeonatos sucesivos, y así fue, cinco consecutivos. Solicitó y obligó a su equipo que su nuevo compañero tuviese los mismos parámetros en el contrato que Eddie Irvine. Ferrari confió plenamente en la política de Michael Schumacher y Jean Todt, eligieron a un piloto rápido, eficaz y constante. Pero que a la vez fuese una persona humilde y fácil de dominar. Ferrari, mantuvo siempre desde pretemporada el coche número uno para Michael Schumacher, Rubens Barrichello debía hacer el máximo para sumar la mayor cantidad de puntos para el campeonato de Marcas, esa fue la única función y progreso de Barrichello en sus seis tristes años de Ferrari.

Actualmente, el piloto Brasileño estaba finalizando su libro en el que refleja las traiciones, calumnias y frustraciones que tuvo que soportar en sus seis años como piloto de Ferrari. En 2006, Barrichello y Ferrari rompieron los lazos, y fue otro brasileño humilde y dirigible quien le remplazaría, Felipe Massa. Después de más de diez años, Giancarlo Fisichella podría recibir nuevamente una llamada del equipo Ferrari. Una llamada con otra entonación, una llamada más respetable, educada y bajo una distinta atmósfera. Giancarlo, italiano con treinta y seis años, mantiene un estado físico y un potencial de trabajo grandiosos, pero con una moral muy distinta a la de aquel joven que dominaba en los noventa. Poseedor de los mejores sueños hechos trizas, después de haber caminado sobre un camino lleno de trampas durante toda su carrera deportiva. Un hombre sabio como Peter Sauber, pudo clasificarle en su etapa como piloto de Sauber Petronas, como el mejor piloto con el que había trabajado en su vida. Ahora, tras la decepción que ha ofrecido Ferrari durante toda la temporada y la lesión de Felipe Massa, y la poca competitividad del probador y sustito Luca Badoer, los tifosi italianos están increpando y abucheando a su propio equipo, pidiendo resultados y soluciones inmediatas. La próxima parada es en el santuario rojo, el infierno de la catedral del automovilismo, el autódromo de Monza.

¿Sonará realmente el teléfono de Fisichella?, ¿tendrán agallas y la poca vergüenza de llamarle nuevamente diez años después para rellenar un vacío y enfriar el ambiente de su público?. Suceda lo que suceda, si finalmente te ofreciesen ese asiento, no lo desperdicies. Demuestra quién eres a tu público y lo que realmente pudo haber sido y nunca fue. Demuestra que la política de Ferrari por muy constructiva que haya sido, por muchos títulos que hayan conquistado, siempre han violado la libertad y han establecido una política estricta y discriminatoria a pilotos que han estado jugándose la vida en cada curva, sofocando las posibilidades y destruyendo la propia fe de las personas. Aprovecha la oportunidad y no recuerdes tu papel de víctima, el presente es lo que cuenta, tu volante será empuñado por un italiano con clase, estoy convencido de que levantarás las gradas y por supuesto, de que vencerás nuevamente a tu compañero. Espero que así sea, porque te lo mereces.

¡FORZA FISICO!

David del Pozo

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