La salida en línea de los motoristas ha modificado el contexto tradicional de las etapas del Dakar. Jonah Street sorprende en Copiapo con su victoria, mientras que el duelo entre Coma y Despres no ha sufrido grandes cambios. En coches, Sainz se acerca a Al Attiyah sin conseguir, por ahora, que su rival cometa un error.


Los motoristas del Dakar han vivido una jornada diferente en la región de Copiapo, que empezó con una atípica salida en línea, seguido de la superación de cordones de dunas separados por grandes valles. En un contexto así, incluso pilotos de primera pueden perder el norte y verse expuestos a inconvenientes. La primera tanta de diez pilotos comenzó la especial con seguridad. Tras unos veinte kilómetros, resultaba evidente que nueve habían optado por el rumbo equivocado y cometido un error que no iban a poder reparar. Solo Helder Rodrigues, el ganador en Arica, había interpretado adecuadamente el road-book. Parecía, por tanto, que el portugués iba bien encaminado hacia un nuevo triunfo. Sin embargo, el destino no ha querido que fuera así. En el km 225, un problema de gasolina para los pies a Rodrigues, que se queda fuera de la batalla por la victoria de etapa. Además, detrás de él, destaca uno de los pilotos de la tercera tanda. Jonah Street ha puesto el turbo en la especial para alcanzar a los mejores. En la meta, consigue el mejor tiempo con una ventaja de 3’36” sobre Frans Verhoeven y se hace con su segunda especial en el rally, desde su victoria en 2009 en San Rafael.

 

En este periplo desértico, los líderes de la clasificación general han destacado por su discreción. Ni Marc Coma ni Cyril Despres recibieron la inspiración necesaria en el km 21. Luego se han limitado a asumir su rol al frente del grupo en este recorrido alrededor de Copiapo. La dificultad de escaparse en el seno de un pelotón ha cuartado los deseos ofensivos de Despres, pero también de Francisco López. La clasificación general permanece inalterada: Coma reina aún con una ventaja de 8’14 sobre Despres y de 23’33 sobre el piloto chileno, que acaba de disputar la última especial de esta edición en su país.

 

Ha empezado la cuenta atrás para Nasser Al-Attiyah, instalado en un trono de líder bastante incierto, teniendo en cuenta la intensidad de la batalla con Carlos Sainz. Con el coche que da los mejores resultados y ahora el más fiable de todos, los dos pilotos compiten en pie de igualdad. Tanto uno como otro han demostrado su madurez y cuentan con un nivel de conducción similar. Por lo tanto, el juego se centra en buscar o provocar un error del otro, manteniendo constantemente la presión. Después de haber padecido la situación de ayer, es posible que Carlos Sainz se encontrara ahora en la situación más ventajosa. El español, contantemente en posición de ataque, alcanzó a su compañero de equipo, al que ha acompañado hasta la meta. Consigue hoy su quinta victoria del año y recorta en 1’56” su distancia frente a Al-Attiyah. Sin embargo, mañana vuelven a cambiar las tornas.
Las desdichas de Stéphane Peterhansel en la 8ª etapa, le han obligado a rebajar sus ambiciones y a centrarse en posibles victorias de etapa. Su posición de salida, bastante tardía, ha dificultado esta misión. Al volante de su BMW X3, el francés ha mantenido su puesto de mejor rival de los Volkswagen, aunque solo consigue superar al Race Touareg de Mark Miller. Con el 4º mejor tiempo hoy, pierde aún terreno frente a los tres primeros (1h42 de retraso frente a Al Attiyah), pero mantiene la amenaza sobre el piloto estadounidense, sobre cuyos hombros ha depositado VW su deseo que teñir el podio final de azul. Más atrás, las diferencias de tiempo cada vez son más importantes, puesto que Krzysztof Holowczyc, 6º en la general, cuenta ya con cerca de 4 horas de retraso.

 

Para Vladimir Chagin, los días parecen repetirse. Pese a ser el protagonista en el primer acto de Copiapo, el general histórico de Kamaz cede su puesto de líder de la general a su compañero de equipo Firdaus Kabirov. Sin embargo, la diferencia a favor del dos veces campeón es de tan solo 4’11”. La batalla interna puede, por tanto, proseguir, ahora con más serenidad, puesto que la amenaza que representaba Alès Loprais prácticamente ha desaparecido. El piloto checo ha perdido algunas horas.