Aunque sé que todo el mundo está esperando para saber qué ha sido exactamente lo que nos ha pasado hoy, hagamos las cosas de forma ordenada y comencemos por el principio.

 

 

 

 

 

 

 

 


Salíamos en tercera posición, con dos coches muy rápidos por delante, lo cual estaba muy bien. Pese a lo que pueda parecer por los tiempos, hemos salido a un ritmo rápido, pero sin tomar riesgos. Cuidando la mecánica, ya que queda mucha carrera por delante. En el kilómetro 60 hemos golpeado
de lado con una piedra y hemos sufrido un pinchazo lento. Para quienes no sepan qué es esto, explicar que es un pequeño agujero por el que se va saliendo el aire poco a poco hasta que te quedas sin nada. Pero como nuestro coche lleva sistema de autohinchado, que te permite variar la
presión de los neumáticos desde el interior, hemos puesto el compresor en marcha para que compensara el aire que se perdía, pudiendo continuar sin detenernos.

Hemos alcanzado al Mini de Holowczyc, que enseguida nos ha visto y nos ha dejado pasar sin hacernos perder demasiado tiempo. Más sencillo ha sido adelantar a Nani Roma, ya que se habían pasado rectos en un cruce y estaban volviendo cuando llegábamos nosotros, con lo que nos hemos puesto por delante para abrir pista.

No quedaba mucho para la meta cuando hemos tenido que pararnos porque el compresor ya no podía con el neumático pinchado. Perdimos bastante y nos hemos reincorporado a la pista justo cuando ha pasado Nani. Poco después, al llegar a una curva el freno se ha ido abajo y nos
hemos salido de la pista, con la mala fortuna de caer en una zona muy embarrada. Hemos hecho todo lo posible por sacar el coche del barro, pero no ha habido manera. Incluso en los intentos por sacar el coche se ha partido una de las planchas y otra ha desaparecido para siempre bajo
el fango.

Empapados y metidos en el barro hasta las rodillas, la situación comenzaba a ser desesperante cuando ha aparecido Gordon, nos ha dado un tirón con una eslinga y hemos podido volver a montar en el coche para terminar la etapa.

Cuesta ser positivo después de perder media hora y para qué mentirnos, hoy ha sido un día de esos donde piensas que.., se acabó, pero el escribir estas líneas también me ayuda a mí ha darme cuenta de que no debemos ni conformarnos ni lamentarnos por haber perdido ese tiempo valioso, la
verdad es que hemos demostrado que podemos estar ahí y que seguiremos con el sentimiento de centrarnos en lo que sí tenemos y de seguir dando el 100%. ¡Ya toca empezar a tener un poco de suerte!

 

O nos sería suficiente con no tener mala suerte.