Hoy, por fin, hemos podido demostrar nuestro potencial. Hemos podido enseñar a nuestros rivales cuáles son nuestras posibilidades. Y eso que el día no ha comenzado nada bien, ya que salíamos detrás de dos camiones y nos ha costado muchísimo tiempo adelantar a uno de ellos. Literalmente nos hemos tenido que subir por las paredes, saliéndonos de la pista, para poder quitarnos de la estela de polvo, acercarnos y, por fin, poder superarle.


A partir de ahí ha ido todo mucho mejor. Hoy hemos tomado riesgos, merecía la pena. Hemos dado un par de saltos altísimos, de esos que vas tanto tiempo en el aire que te da tiempo a mirar el paisaje, echar una trago de agua, colocarte los cinturones… En la zona de arena hemos rodado muy bien, especialmente en las partes más rotas, que son las más favorables para nuestro coche. Cuando hemos adelantado a De Villiers ha intentado seguir nuestro ritmo, pero cuando ha llegado a la meta ha reconocido que “era imposible rodar a vuestra velocidad”.
Ahora toca la etapa de descanso, en la que podremos revisar el coche y dejarlo como nuevo de cara a la segunda parte de la carrera. Sabemos que nuestras posibilidades de quedar los primeros son bastante limitadas, porque tendríamos que ganar cada día y con una ventaja similar a la que hemos conseguido hoy. Lo que sí está más al alcance de la mano es el podio. Y bueno, siempre hay que contar con los errores y/o averías de nuestros rivales. Hoy, por ejemplo, Leal dos Santos ha tenido problemas de temperatura en su Mini, algo que se puede repetir en próximos jornadas en su vehículo o en otros de su equipo. Todavía quedan etapas muy difíciles y todo puede pasar.